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4 investigaciones se abrieron por la explosión en el radar  

Los dos caminos de tierra que llevan a la cima del cerro Montecristi, en Manabí, están bloqueados. Militares fuertemente armados con fusiles, pistolas, chalecos antibalas y cascos de metal custodian todos los accesos. Ellos están parados detrás de unas vallas de acero que fueron apiladas junto a la vegetación seca de la zona.  

Parte de esa seguridad llegó la mañana de ayer (lunes 8 de noviembre del 2021). Fuerzas Armadas dispuso el incremento de personal militar en las faldas del cerro, tras la explosión del domingo pasado en las instalaciones del radar. 

“Nadie puede pasar. Tenemos la orden de restringir el tránsito de todo vehículo o persona”, señaló ayer uno de los custodios.  Solo personal de la Policía, Fiscalía y del Ministerio de Defensa tienen acceso a la cima. De hecho, peritos especializados en Criminalística y Explosivos fueron los primeros en ascender a la punta del cerro. Ellos se encargaron de recoger los fragmentos del radar que se esparcieron en el suelo tras el estruendo. 

Los detalles de esas acciones se conocieron ayer. El ministro de Defensa, Luis Hernández, visitó en horas de la mañana las instalaciones del radar. Recorrió la plataforma y los equipos que componen al rastreador.  

Su visita la realizó en medio de una densa capa de neblina. Al final, indicó que para esclarecer los hechos el Ministerio de Defensa nombrará un equipo de investigación. La idea es que se conozca con certeza las causas de la explosión.  

Hasta ayer (8 de noviembre del 2021), ni el propio presidente Guillermo Lasso tenía información clara de lo ocurrido. Desde el Palacio de Carondelet dijo que “de lo que acaba de pasar ayer( domingo) no tenemos certeza absoluta, no puedo afirmar que se haya producido un atentado, aunque lo más probable es que lo sea”, dijo el Jefe de Estado. 

La hipótesis de un ataque terrorista o de organizaciones narcodelictivas está latente. De allí que se activaron otras tres líneas de investigación a cargo de la Policía, Fiscalía y Fuerza Aérea (FAE). 

Esta última se concentrará en analizar la parte técnica del radar. El comandante del Comandado de Operaciones Aérea y Defensa, Antonio Puga, confirmó ayer que los primeros reportes oficiales indican un daño en la antena del radar. Esto provocó que el equipo quede inhabilitado. 

Además, detalló que no es un daño del 100% y en los próximos días se conocerá cuánto tiempo tardará en retomar actividad.  

Mientras esto ocurre, las Fuerzas Armadas intensificaron las operaciones antinarcos en el mar, tierra y aire. De hecho, se indaga si la explosión tuvo relación con una incautación de droga que se registró ayer en las costas de Manta.  

La Fiscalía inició las labores de investigación con la toma de versiones de personal militar que custodiaba el radar en el momento de la explosión. El comandante Puga señaló que si existe personal militar inmerso en el suceso será sancionado.  

“Si una hipótesis apunta a una persona nuestra, será sancionado con todo el rigor de la ley. Si es un tema técnico se verá cuáles son las consecuencias”, dijo. 

Pero la Policía tampoco descarta la intervención de personas ajenas a las Fuerzas Armadas. De hecho, agentes de Inteligencia rastrean en comunidades cercanas al cerro Montecristi movimientos inusuales de desconocidos.  

Una de las poblaciones monitoreadas es Toalla Grande. EL COMERCIO llegó ayer a este pequeño poblado, compuesto por una treintena de casas. Eran las 11:00 y las calles de tierra lucían desoladas. En la cancha y en la iglesia tampoco había personas. Solo se observaba un cartel con la frase “El cerro no se vende, se ama y se defiende”. 

En eso un hombre aparece y dice que todo el pueblo está en vigilia. “Mire cómo destruyen el cerro los militares. Aquí todo era paz antes de que llegue ese radar. Ahora hasta explosiones se escucha”, dice mientras se aleja con brevedad.  

En la ventana de una casa cercana a la cancha aparece un joven. Con un celular toma fotos de los extraños. Luego se esconde y se escucha un grito: “¡aquí no hay nada, váyanse!”. 

La Policía dice que, desde antes del 27 de octubre pasado, fecha que inició operaciones el radar, los pobladores de esa zona se opusieron a la llegada de los militares. Los agentes tienen informes que emisarios de narcos reclutaron a los habitantes para evitar el ingreso de soldados.  

En otra población llamada Toalla Chica, el ambiente es distinto. La gente cuenta que sí escucharon el estruendo del radar, pero no creen que se trató de un atentado.  “Nos despertamos del susto. Parecía como si fuese un temblor. Desde entonces por aquí pasan muchos carros de militares. Quién más va a subir. Solo ellos están arriba”, dice un hombre que evita identificarse.

Written by perú despierta

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