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BiciQ espera por operador privado para continuar

En la esquina oriental de la avenida Amazonas y Orellana, en el norte de Quito, una estación de la BiciQ está cerrada. Permanece con un candado y en su interior hay basura. Ninguna bicicleta se presta.

La escena se repite en las paradas de la República, Eloy Alfaro y Veintimilla. El servicio de préstamo de bicicletas, que funcionaba en 26 sitios, está suspendido desde el inicio de la pandemia, en marzo 2020.

Sin embrago, mientras ese servicio está en suspenso, tanto los kilómetros de ciclovías, como el número de ciclistas ha aumentado. Por ejemplo, según la Empresa Metropolitana de Movilidad y Obras Públicas (Epmmop), actualmente hay 12,5 kilómetros de los 67,5 que se adecuarán en Quito.

Iván Rodríguez, del colectivo Biciacción, dice que hay intranquilidad por el futuro de ese proyecto. Señala que es parte importante de la movilidad junto con buses y el Metro.

“Estamos preocupados porque es el momento de incentivar más el uso. Son cerca de 1 000 bicicletas que están embodegadas”, señala. Rodríguez también recuerda que actualmente la red de ciclovías ha crecido y es necesaria la BiciQ.

La Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT) está a cargo de la bicicleta pública. Esa entidad informa que su personal ha estado en primera línea por el covid-19 y fue necesario reubicar a quienes atendían las estaciones en “sectores estratégicos de la ciudad”.

Imagen de la estación ubicada en la Amazonas y Orellana que luce afectada por la falta de uso. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

Es decir, son cerca de 11 meses los que el servicio ha dejado de operar y, según Fernando De la Torre, director Metropolitano de Modos de Transporte Sostenible, está previsto que en marzo se retome el programa.

Las bicicletas están almacenadas en una bodega ubicada en el parque Bicentenario. Hay 296 eléctricas y 317 manuales. “Los mantenimientos han garantizado la operatividad”.

Sin embargo, la mayoría de las manuales y una importante cantidad de eléctricas ya han cumplido su vida útil, según De la Torre. Si bien el servicio se retomará en marzo, el Municipio apunta a que sea transitorio mientras se logra una alianza con un privado. Es decir, el futuro de la BiciQ depende de que se consiga ese operador. El modelo implicaría el cobro de una tarifa diaria, mensual, trimestral o anual a los usuarios.

La BiciQ comenzó a rodar en agosto del 2012 durante la administración del exalcalde Augusto Barrera. Ponerla en marcha costó USD 1 080 000. Han transcurrido más de 8 años y tres alcaldías. Es la primera vez que el servicio se ha suspendido por cerca de un año.

Barrera señala que el proyecto se pensó para potenciar la movilidad no motorizada. El otro elemento era la construcción de ciclovías. “Es una pena que se haya destruido el sistema. Si no existe capacidad de mantenimiento es grave. Es un proyecto con sostenibilidad”.

De la Torre dice que un factor que deterioró el sistema fue el que se haya dejado de cobrar. Eso, a su parecer, lo volvió insostenible y quedó a la discreción de cada administración.

Durante el primer trimestre del 2020, la Secretaría de Movilidad empezó el proceso para retomar el control de la BiciQ.

Ahora hay seis empresas que han mostrado un interés.

Written by perú despierta

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