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Cartas al director / 8 de noviembre del 2021

La discriminación camuflada se encuentra en nuestro día a día

María Belén Gallego Chushig

Normalizar las acciones que dan un trato desigual es parte de nuestra vida cotidiana, ya que en muchas ocasiones se encuentran camuflados por sonrisas, chistes e inocentes comentarios que esconden un mar de efectos que ponen a la víctima en una posición desfavorable tanto física, emocional y moralmente.

Pero no todo trato diferente es discriminación. Como sociedad, hablamos y tratamos diferente a las personas y esto no es fruto de una discriminación, pero se lo hace en base a la edad, sexo y origen. En muchos casos no importa que este trato diferente no tenga afectación. De igual forma hay situaciones donde se encuentra prohibido hacerlo, siendo este generador de daños que pueden ser reparables o irreparables y sobre todo suelen ser acarreados a raíz de esa discriminación.

Determinar qué es libertad de expresión ayuda a no confundirse erróneamente con la discriminación, estableciendo límites entre sí. Siendo el primero y segundo derechos humanos importantes, de la misma forma nadie puede ser privado o excluido de acciones determinadas. Entonces ¿Dónde radica este límite?

La libertad de expresión no debe, ni puede culpar, difundir, difamar, incitar a la violencia, discriminación e incluso al asesinato siendo este un delito donde se alega que incita a la discriminación.

La tecnología es un medio para la libertad de expresión, tal cual se ha mencionado no se admiten publicaciones o comentarios que sean con odio, perjudicial y discriminatorio.

Se puede reparar de forma que cesa o se rectifica el daño, pero en ocasiones el daño puede ser moral y es “aquel daño que afecta la vida de una persona en su bienestar honor o imagen propia” y se puede reparar con una indemnización tomando en cuenta los derechos lesionados y suelen ser afectaciones patrimoniales como no patrimoniales que son producto de la afectación a los intereses morales que surgen de esos dos tipos.

Para finalizar, el trato diferente que observamos en nuestra vida diaria no siempre es discriminación y aprender los límites de la libre expresión determinan la manera en que hablamos y tratamos a los demás.  

Acceso a la educación superior pública en el Ecuador

Emily Alejandra De la Cruz Mosquera

La educación superior en el Ecuador ha dejado de ser un derecho y se ha convertido en un privilegio. El 21 de marzo el presidente Guillermo Lasso durante el “Debate Presidencial Elecciones Ecuador 2021” aseguró que “cada año se gradúan 300 000 bachilleres en Ecuador y solo hay 90 000 cupos en las universidades” en concordancia con las cifras emitidas por el Ministerio de Educación hasta el 2019, son miles los estudiantes que se gradúan anualmente y no logran acceder a un cupo en la universidad.

El incremento de la pobreza en el Ecuador ha sido un factor importante en el acceso a educación superior, según los datos emitidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) quienes se han visto más afectados son el área rural, “entre junio del 2019 y junio del 2021, el índice presenta una variación estadísticamente significativa de 0,055, pasando de 0,432 a 0,477”. Sin embargo, a raíz de la pandemia todas las áreas se han visto afectadas en mayor o menor medida en el aspecto económico, de manera que los estudiantes han optado por intentar acceder a una educación superior gratuita o becas en las universidades privadas.

La prueba de ingreso a la educación superior Transformar fue implementada con el objetivo de suplir los errores que se evidenciaron en el desarrollo de las pruebas de ingreso a la universidad anteriores, a pesar de ello el examen Transformar tuvo muchas falencias desde un inicio, de modo que miles de estudiantes no pudieron realizar los simulacros que les permitan familiarizarse con el examen.

La conclusión de todo lo mencionado es clara. El gobierno después de conocer todos los problemas en torno al acceso a la educación superior debe trabajar y ofrecer una solución inmediata. Invertir en la educación pública debe ser una prioridad, es impensable que un estado recorte el presupuesto en la educación superior, tomando en cuenta que los jóvenes serán el futuro del país y sin una buena educación estamos destinados al fracaso.  

Niños en Ecuador con roles de adultos

Camila Rodríguez

La sociedad se desarrolla en la medida en que se educa a los habitantes; incluido un recién nacido que ya es “un miembro útil de la sociedad” (Ruiz y Uribe, p.392). Pero ¿qué sucede cuando la realidad del niño y del adolescente transgrede su integridad física y psíquica? Es importante mencionar que, dentro de las problemáticas que se relacionan con el bienestar del niño y adolescente está el trabajo informal y temprano; y, se evidencia de manera cotidiana en las calles ecuatorianas. Mencionada situación empeoró con la pandemia; debido a la falta de recursos económicos y tecnológicos, varios niños cesaron sus estudios para contribuir económica de sus hogares. Ese hecho incrementó el riesgo a que sean expuestos a trabajos peligrosos o que sean explotados laboralmente.

De manera legal, podrán trabajar a partir de los 15 años y máximo cinco veces a la semana, en un periodo de seis horas diarias; siempre que no sea nocivo para su salud física, mental, espiritual, social o que vulnere su derecho a la educación (CNA, 2003, art. 81, 82, 84). Por otra parte, la Organización Internacional para las Migraciones menciona datos de los ciudadanos venezolanos en Ecuador; se presupone que varios niños que laboran en las calles son migrantes. Para finalizar, la mayor contribución que podemos hacer por los ciudadanos más pequeños y jóvenes, sin discriminar su condición migratoria, etnia, etc., es ser conscientes de su posición de vulnerabilidad. Además, reconocer, respetar y fomentar su proceso de formación.  

El corazón no se rompe

Aissa Pazmiño Real

Entendí que todo tiene un tiempo y un lugar… que las cosas pasan y la vida no se detiene, entendí que el corazón no se rompe… Lo que se rompe es la confianza, pero eso es parte de la vida, a ella llegamos solos y no debemos apegarnos de manera enfermiza a nadie, debemos aprender a soltar…

Ese amor de novela es irreal, en la vida existen problemas, desacuerdos, quizá usted desde su perspectiva ve un 6 y yo desde la mía un 9, ninguno está equivocado, simplemente cada uno de nosotros es un mundo, lo único que debemos procurar es no herir a quién te entrega su cariño, pues una vez perdida la confianza… no hay vuelta atrás, el amor no tiene etiqueta de expiración… Tampoco ingredientes mágicos, es un sentimiento emocional intenso hacia otro ser y no debe ser condicionado ni mucho menos forzado, nace… y así como nace… Se extingue, amor no es un papel firmado, ni un contrato, tampoco se debe creer que los hijos amarran, es respeto, es cuidado, es apoyo… Si eso no existe no es amor, es costumbre, es miedo a la soledad, es miedo a aceptar que te equivocaste, es todo menos amor, que parte de crecer es aprender, que maduramos con los años y con los daños.

El valor del amor está en las acciones, quién ama sabe hasta cuándo debe alejarse, pues desearle felicidad al otro es la mayor muestra de amor, no le enseñemos a nuestros hijos a idealizar el amor, enseñémosles a cuidarlo, a valorarlo y a vivirlo, a no aferrarse y a que sepan que si el cuento de hadas se vuelve película de terror…está bien que se retiren, que el amor no duele, no controla, no prohíbe… que el corazón no se rompe… que todo, todo pasa y siempre es posible volver a empezar.  

Written by perú despierta

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