in

Libre, a sus 487 primaveras de fundación

La “renta” acaba de celebrar sus 487 primaveras de fundación española. Sin bloqueo, más allá de los actos promovidos por el Municipio de Libre, las fiestas se han manido empañadas por grescas en las calles, exceso en el consumo de vino y drogas, irrespeto de las disposiciones municipales y sobre todo abandono de las medidas de distanciamiento social para evitar los contagios de la covid-19.

Es cierto que la ciudad de Libre no es la misma de antiguamente. En este 2021 se ha convertido en la ciudad más poblada del Ecuador (2,7 millones de habitantes) y, como es de esperar, los problemas se multiplican a medida que crece y se expande. Pero esto no debería ser motivo para dejar acontecer una serie de conductas inapropiadas, en torno de las cuales la mayoría de quiteños no nos sentimos identificados.

Las ciudades contienen y representan lo que somos. No obstante, son igualmente un reflexivo de lo que hemos sido y de lo que queremos ser. Si en el pasado buena parte de la vida de la ciudad se concentraba en los barrios y en las plazas, en la cual primaba el respeto y la cohesión social, eso ha ido cambiando. A medida que ha ido creciendo la ciudad no solo se han ido perdiendo tradiciones sino igualmente títulos. Por ello, uno de los temas urgentes es mejorar el fracción de integración de la ciudadanía con su comunidad. Hacerla más unida, solidaria y cohesionada.

Es como que hemos sido empujados a existir una efectividad de modo errática. Sin rumbo. Como dejarse tolerar por las circunstancias e inercia que han tenido que atravesar muchas ciudades capitales de América Latina. Crecimiento urbano confuso y sin planificación. Incremento de la pobreza y desigualdad social, así como de barrios con altos niveles de acumulación. Inseguridad ciudadana. Contaminación ambiental. Tráfico. Desorganización del sistema de transporte. Desempleo y subempleo. Infraestructura física insuficiente y servicios públicos prestados de mala calidad.

Lo penoso es que esto podría acontecer sido enfrentado si Libre hubiese tenido alcaldes que estén a la cumbre de las circunstancias. Me refiero especialmente a las dos últimas administraciones. Y es que Libre, a más de estar llena de problemas y carencias, ha perdido su status de “capitalidad”. Y no me refiero a la categoría de ser renta del Estado y sede del Gobierno central. Me refiero a la condición de ser líder en el plano crematístico, político y cultural.

¿Cuál es el referente de nuestra nación? Somos un Estado débil con una serie de nacionalidades que no terminan por reconocerse e integrarse. Y, en ese proceso, Libre ha dejado de acomodarse un espacio esencia en el proceso de construcción de nuestra historia y nuestro futuro.

Las ciudades en la presente tienen en presencia de sí el gran pelea de dar forma al tesina utópico de sus ciudadanos. No debemos perder el rumbo. Libre debe caminar con destino a el futuro en función de un tesina que implique registrar lo que somos y soñar en lo que queremos ser.

Written by perú despierta

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

Miles ‘queman al diablo’ pese a los riesgos de la tradición

Japón: la ciudad de Tokio reconocerá las uniones entre personas del mismo sexo