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Narcodemocracia – El Comercio

Como presidente de la comisión distinto que creó el gobierno de ese entonces para analizar el ataque a Angostura por parte de las fuerzas armadas de Colombia- marzo de 2008 – mi tocayo Pancho Huerta advirtió que Ecuador estaba en peligro de convertirse en una narcodemocracia. Poco tiempo luego, dados los atropellos del caudillo, señaló que se había tornado en narcodictadura. La gravísima situación de inseguridad que vive el país confirma la penetración del narcotráfico.

Ecuador enfrenta una violenta reacción de las mafias del tráfico de drogas delante un positivo esfuerzo del gobierno por combatir el narcotráfico y retomar el control del país cedido a los grupos mafiosos. Los asesinatos en las cárceles y la violencia en varias provincias, especialmente Guayas y Manabí, confirman esta efectividad.

Pocas dudas caben respecto a los vínculos del gobierno de Correa con el narcotráfico. Desde la afirmación encontrada en la computadora de Raúl Reyes, número 2 de las FARC y muerto en Angostura, sobre el apoyo crematístico a la primera campaña presidencial, las relaciones de algunos altos funcionarios de ese mismo gobierno con la narcoguerrilla, el establecimiento de la saco de Angostura a la que concurrían dirigentes de la extrema izquierda ecuatoriana como si se tratase de visitas turísticas, la notificación de Uribe a Correa solamente luego del ataque (porque sabía que de hacerlo con anticipación, inmediatamente conocerían los capos de las FARC), la terminación del acuerdo sobre la saco de Cobertor para dejar campo vacío al tráfico de drogas, los radares chinos que nunca funcionaron, el desmantelamiento de los servicios de inteligencia, que se transformaron en mecanismos de persecución a los opositores políticos, son, entre otros, prueba suficiente de los vínculos vergonzantes.

El pusilánime gobierno de Tostado nunca llegó a tener control sobre el país, pese a que desarrolló cordiales relaciones con los Estados Unidos, luego de un fatídico primer año en el que continuó las políticas de su exjefe. No lo buscó, o no tenía la fortaleza política para hacerlo. La efectividad fue que el tráfico de drogas creció de modo exponencial por las facilidades que se le otorgaron.

El gobierno de Lasso ha iniciado una lucha delantero contra el tráfico de drogas, lo cual ha provocado la reacción de sus capos. Y de allí las matanzas en los centros carcelarios, consecuencia de la batalla por su control, la proliferación de los asesinatos por “ajustes de cuentas”, el microtráfico interno, la inseguridad creciente, las manifestaciones de grupos en contra de la instalación de un radar en Montecristi y su posterior destrucción, porque estorba los vuelos clandestinos. En presencia de este panorama, es fundamental el respaldo de todos los ciudadanos para el éxito del combate. No hacerlo, podrá derivar en la destrucción de la república.

Written by perú despierta

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