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Ómicron: cómo actúa y cómo defendernos

The Conversation*. Ignacio López-Goñi*

Ómicron suena a desastre. La OMS decidió nombrar a las distintas variantes siguiendo el alfabeto incomprensible: Alfa: B.1.1.7; Beta: B.1.351; Gamma: P.1; Delta: B.1.617.2; Epsilon: B.1.427/B.1.429; Ceta: P.2; Eta: B.1.525; Theta: P.3; Lota: B.1.526; Kappa: B.1.617.1; Lambda: C.37; Mu: B.1.621.

La ulterior en la directorio tenía que ser Nu, pero como sonaba a New (nuevo) decidieron tener lugar a la ulterior, Xi. Pero resulta que el presidente chino se ardor Xi JinPing y mejor no tocarle las valor. La ulterior símbolo del alfabeto era Ómicron. Por eso, la nueva cambio B.1.1.529 se ardor Ómicron. Y con Ómicron llegó el caos.

En momentos de ahogo pandémica generalizada es fundamental recapacitar que el miedo en la comunicación no suele funcionar. Lo hemos comprobado con el cambio climático: los mensajes catastrofistas acaban aburriendo y mucha masa desconecta, como en el relación pueril de Pedro y el lobo.

De nuevo, con Ómicron es el momento del rigor, la transparencia (aseverar lo que se sabe y lo que no se sabe) y, sobre todo, de proponer soluciones.

¿Ómicron es mucho más transmisible?

Desde que se detectó hace unas semanas, la cambio se está expandiendo de forma muy intensa por muchos países. Parece ser que su crecimiento está disparado, es exponencial, y que en unas semanas desplazará a la cambio Delta, hasta ahora dominante. Sin confiscación, aunque todavía es muy pronto para saberlo, algunos datos sugieren que esa entrada incidencia no está suponiendo una longevo mortalidad.

Sobre esto todavía hay datos contradictorios y es difícil enterarse qué ocurrirá. El nivel de incertidumbre sigue siendo muy stop. Es verdad que las hospitalizaciones, ingresos en UCI y fallecimientos ocurren con un desfase de unas cuantas semanas.

El problema es que una cambio mucho más transmisible, aunque sea menos virulenta, no necesariamente significa que cause menos muertes: si crece a tan entrada velocidad, si hay muchos casos en muy poco tiempo, puede poseer más fallecimientos.

Una sexta ola intensa y rápida en número de casos generará un colapso en el sistema inodoro, poco que ya hemos manido que tiene consecuencias muy graves. Las agencias sanitarias internacionales califican la situación de peligro muy stop. Por eso, algunos afirman que “hay que prepararse para lo peor”.

No sabemos si es más espinoso, pero siquiera si será más leve

Aunque el número de hospitalizaciones permanece bajo, no hay evidencia de que Ómicron sea menos virulenta que la cambio Delta.

En comparación con otras variantes, resultados preliminares sugieren que Ómicron se multiplica 70 veces más rápido en los bronquios humanos, lo que podría explicar por qué esta cambio puede transmitirse más rápido.

Sin confiscación, el mismo estudio muestra que la infección por Ómicron en el pulmón es significativamente último que con el SARS-CoV-2 innovador. Esto quizá podría explicar que produzca una último pesadez de la enfermedad.

Otros trabajos todavía preliminares sugieren que los sueros de individuos vacunados neutralizaron la cambio Ómicron a un nivel mucho último que cualquier otra cambio. Sin confiscación, en el mismo trabajo todavía apuntan a que los sueros de individuos superinmunes (los que habían sido infectados y vacunados o que habían sido vacunados y luego fueron infectados) sí que pudieron anular la nueva cambio.

Los anticuerpos previenen la infección, por lo que este escape parcial de la respuesta inmune (anticuerpos) todavía podría influir es su longevo transmisibilidad.

Contra Ómicron, o contra cualquier otra cambio incluso más peligrosa, lo que tenemos que hacer es recapacitar lo que ya sabemos… y hacerlo: vacunas, mascarillas, ventilación, distancia, test de antígenos, autoconfinamientos, refuerzo inodoro…

Las vacunas funcionan, claro que funcionan

Con la incidencia contemporáneo, si esta sexta ola nos hubiera cogido sin inmunizar esto sería una auténtica carnicería. Ya lo comprobamos con la villa ola, en la que el número de casos aumentó (entonces Delta, que era más transmisible, fue dominante) pero no se reflejó en un aumento de fallecimientos como en oleadas anteriores. La diferencia es que la mayoría de las personas mayores más vulnerables ya estaban vacunadas. Ojalá ahora ocurra poco similar. En tres o cuatro semanas lo sabremos.

Con la tremenda transmisibilidad de Ómicron, lo más probable es que muchos nos contagiemos. Si nos infectamos, lo mejor es que el virus nos pille vacunados. Las personas sin la protección (sin vacuna o sin infección previa) son las que están en longevo peligro. Las vacunas no son una armadura de arma blanca impenetrable, nos podemos infectar y podemos infectar a otros, aunque con último probabilidad.

Pero eso no quiere aseverar que las vacunas no estén funcionando. Estas vacunas están evitando los casos graves de la enfermedad, disminuyen los ingresos hospitalarios y en UCI y reducen la mortalidad. Ese era su objetivo. Por eso hay que vacunarse, no solo para protegernos nosotros, sino para proteger a los demás.

Las vacunas inducen una potente respuesta inmunitaria. La inmunidad es mucho más que anticuerpos. Los anticuerpos previenen la infección y la inmunidad celular previene la enfermedad espinoso y la mortalidad. Pero se necesitan ambas. Por eso, las personas más vulnerables necesitan anticuerpos e inmunidad celular, porque solo la infección puede llevarlos al hospital. En las personas más mayores su sistema inmunitario todavía envejece (inmunosenescencia) y responden peor a los estímulos vacunales. Además puede ocurrir que la respuesta de anticuerpos disminuya con el tiempo. Por eso, puede ser recomendable una dosis de regalo, las famosas terceras dosis.

Como hemos dicho, parece que la capacidad de neutralización de los anticuerpos inducidos por las vacunas puede disminuir con Ómicron. Otros trabajos sugieren, sin confiscación, que la respuesta celular sí que podría controlar a la nueva cambio. De todas formas, varios estudios con diferentes vacunas (AstraZeneca, Johson&Johson, Moderna, Novavax, Pfizer y Valneca) sugieren que una dosis de regalo reduce el covid-19 espinoso en cualquier franja de permanencia y aumenta la actividad neutralizante frente a Ómicron de forma muy significativa.

No hay ninguna duda de que la mejor forma de acogerse frente a SARS-CoV-2, independientemente de la cambio, es la prevención. Lo prioritario debería ser:

  • Convencer a aquellas personas que todavía no se han vacunado de que se vacunen.
  • Inmunizar con una tercera dosis de refuerzo a aquellas personas más vulnerables (mayores, con patologías previas, etc.).

Por otra parte, conviene no olvidar que esto es una pandemia completo y lo que ocurra en Sudáfrica, Perú o India nos influye, por lo que hay que suministrar vacunas en aquellos países donde las tasas de prevención son todavía muy bajas.

¿Vacunamos a los menores de 12 abriles?

Estamos en una situación extraordinaria. Aunque los casos de covid-19 espinoso son muy poco frecuentes en menores de permanencia, eso no quiere aseverar que no haya habido casos graves e incluso muertes.

Los ensayos clínicos han demostrado que las vacunas para menores entre 5 y 12 abriles son seguras y eficaces. Por otra parte, se han vacunado más de 5 millones de niños en EE. UU. y no se han reportado casos secundarios graves.

Aunque desde el punto de olfato individual se podría dudar de la privación de la prevención pueril, inmunizar a los menores puede tener otros mercancía beneficiosos, no solo preventivos sino incluso terapéuticos: puede ayudar a compendiar la incidencia de la enfermedad, mejorar la situación en los colegios y compendiar el estrés psicoemocional al que todavía están sometidos los menores y sus familias.

Algunos sostienen que inmunizar a los niños para proteger a los mayores es una perversión, pero las vacunas siempre han tenido ese componente social: protegen a cada uno y protegen a los demás. Insistimos, la situación en este momento no es natural, estamos inmersos en una pandemia.

Sobre este punto conviene recapacitar que en muchos países, España entre ellos, la prevención no es obligatoria. Inmunizar a los niños es una atrevimiento que tienen que autorizar los padres en conciencia. Si tienen dudas, que se dejen aconsejar por su pediatra. Pero hay que respetar su atrevimiento y no discriminar a nadie.

Esta sexta ola no es omisión de los no vacunados. Los no vacunados están en longevo peligro, pero no son los culpables del aumento de incidencia del virus.

Si las vacunas no están impidiendo la circulación del virus, ¿qué hacemos?

Ahora es un buen momento para recapacitar la imagen del pinrel suizo.

Las vacunas no son la decisión, sino parte de la decisión

No tenemos un tapia de arma blanca impenetrable que bloquee al virus, ni siquiera las vacunas. Las vacunas no son la única decisión, son parte de la decisión. Ninguna medida por sí sola es perfecta para aprestar la propagación del virus (cada capa del pinrel tiene agujeros). Pero una superposición de medidas compensa los defectos individuales y reducen significativamente el peligro.

Recordemos que el virus se transmite por aerosoles, como si fuera el humo del tabaco. Imaginemos una persona a nuestro banda fumando. Así como se mueve el humo del tabaco a nuestro rodeando y lo acabamos respirando, así se moverá el virus si tuviéramos una persona infectada a nuestro banda.

Por eso, un sitio cerrado, mal ventilado, con mucha masa, hablando durante mucho tiempo y sin mascarilla es el mejor motivo para contagiarse. Las mascarillas han resultado ser una medida muy eficaz para aprestar el contagio.

Aventura de transmisión de covid-19 en distintas situaciones

Las mascarillas son necesarias en interiores y en el exógeno si no hay distancia de seguridad. En exteriores con distancia de seguridad la mascarilla no es necesaria. El peligro de infección en exteriores es muchísimo último que en interiores. Esa es una de las razones por las que en invierno hay más contagios de patógenos respiratorios, porque pasamos más tiempo juntos en interiores. No tiene sentido, luego, cerrar los parques como se ha hecho en otros momentos de la pandemia. Toda actividad, mejor fuera que adentro. Ir por la calle con mascarilla y quitársela al entrar en un específico cerrado es como ir con el casco por la calle y quitárselo al montarte en la moto porque molesta para conducir.

Lo que si tiene más sentido es embellecer los medidores de CO₂ en interiores. Una forma de calcular la calidad del ambiente que respiramos es calcular la concentración del CO₂ que expulsamos al respirar. A longevo concentración de CO₂, longevo será la cantidad de ambiente ya respirado por otra persona. Como al virus no lo vemos y no podemos calcular su concentración en el ambiente, la medida del CO₂ es un buen indicador. Llevamos más de 20 meses de pandemia, ¿por qué no se han instalado medidores de CO₂ en sitios públicos cerrados?

Para mejorar la calidad del ambiente, la ventilación cruzada sigue siendo fundamental. Si no es posible, se pueden utilizar sistema de filtración. ¿Por qué no se han instalado sistemas de filtración de ambiente en sitios públicos cerrados?

¿Nos hacemos un test de antígenos?

Desde hace ya varios meses están habitable los test de antígenos. Admisiblemente usados, permiten detectar a las personas en su escalón más contagiosa.

Si el test da positivo, habría que aislarse y quedarse en casa. Si da agorero, no hay que relajarse. Puede que todavía no haya suficiente carga vírico. Lo mejor sería repetirlo los días siguientes. En el caso de una celebración, lo mejor es hacérselo poco antaño del evento.

Este tipo de test puede ser muy útil en situaciones como la contemporáneo en la que hay ya colapso en el sistema inodoro. ¿Por qué todavía no se venden fuera de las farmacias, como en otros países? Si es conveniente repetir el test, ¿por qué no son más baratos o incluso se distribuyen de forma gratuita entre la población, como en otros países?

Pero todavía hay buenas noticiario, aunque sean muy preliminares. Por ejemplo, el fármaco vocal Paxlovid mantiene una poder casi del 90 % de evitar la hospitalización y asesinato por COVID-19 en un estudio realizado en más de 2 200 pacientes de stop peligro. La poder asciende al 94 % en mayores de 65 abriles.

Alentar el sistema de sanidad no es responsabilidad del ciudadano

Esta época del año, en el hemisferio meta, es la temporada de los mocos, resfriados, catarros, bronquitis, neumonías, enfriamiento… y coronavirus. Las estadísticas de mortalidad a lo holgado del año (antaño de la pandemia) demuestran que siempre muere más masa en invierno que en verano, hay cientos de virus y bacterias que se transmiten por el ambiente y causan este tipo de problemas respiratorios. Es previsible, luego, que cada año haya un pico de incidencia y que el sistema inodoro sufra cierta tensión y acumulación de pacientes.

Este invierno, en medio de una pandemia mundial, era más que previsible el colapso del sistema. La inmensa mayoría de los ciudadanos hemos sido obedientes, hemos cumplido y nos hemos vacunado. ¿De quién es la responsabilidad de que ahora el sistema inodoro esté a tope? Obviamente del virus, pero llevamos ya más de 20 meses de pandemia.

Hay responsabilidades personales (vacunarse, usar mascarillas, distancia física, evitar el contagio, evitar espacio muy concurridos, autoconfinarse en el caso de presentar síntomas, informar al servicio de sanidad en el caso de contagio, cumplir las cuarentenas…) y las hay de los gestores (animar las plantillas de rastreadores, médicos/enfermeros, atención primaria y urgencias, laboratorios de dictamen, camas UCI, proporcionar medidores de CO₂, sistemas de ventilación y filtración, proporcionar y/o simplificar llegada a test de antígenos, adecuar los sistema jurídicos, coordinación, comunicación eficaz…).

Toda esta combinación de medidas y responsabilidades nos ayudará a controlar mejor la pandemia, independientemente de la cambio de turno.

La situación es muy delicada. Seamos responsables y cuidémonos.

*Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido aquí bajo la osadía Creative Commons. Haz clic aquí para acertar la traducción innovador.

*Ignacio López-Goñi – Catedrático de Microbiología, Universidad de Navarra


Written by perú despierta

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