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Tres décadas sin Freddie Mercury

Tan pronto como 24 horas posteriormente de anunciar que era seropositivo, la vida de Freddie Mercury, uno de los más grandes vocalistas de la historia del rock, se apagó delante el estupor de una humanidad que empezaba a conocer los pertenencias devastadores del sida. Este 24 de noviembre, treinta abriles posteriormente de su crimen, numerosos fans le rindieron homenaje delante la que fue su casa en Londres.

Corría 1991 y el trasgo del sida ya había saledizo de los círculos marginales para convertirse en una enfermedad que atacaba además a ricos y famosos.

El 7 de noviembre, el maravilloso baloncestista Magic Johnson, uno de los personajes públicos más populares en la decenio de los 80, reveló en una rueda de prensa de que era portador del VIH. Poco más de dos semanas posteriormente, el 23 de ese mismo mes, Farrokh Bulsara, más conocido por su nombre exquisito Freddie Mercury, difundía un comunicado a través de su agente.

“Tras las enormes conjeturas en la prensa durante las dos últimas semanas, deseo confirmar que he transmitido positivo en VIH y que tengo sida”, anunció el cantante, pidiendo respeto a su vida privada.

Solo un día más tarde falleció, a los 45 abriles, en su casa de Logan Place, en el situado judería londinense de South Kensington.

Fans de Mercury

Por allí delante desfilaron este miércoles decenas de admiradores del cantante de Queen.

“Mi regalo de cumpleaños es venir a la casa de mi Freddie”, dijo a Efe la mexicana afincada en la ciudad española de Getafe (Madrid) Sonia Olvera Villanueva.

Para esta mujer, que se convirtió en seguidora del vocalista a raíz de la película ‘Bohemian Rhapsody’, revistar la última morada de Mercury es el “sueño” y la “ilusión” de su vida.

“Vine con mi hija, que me ha acompañado desde Getafe. Soy enfermera, trabajo de incertidumbre e hice cambios para poder venir aquí, estoy que no me lo puedo creer. Desde que estaba en la cúspide he llorado de emoción, he gritado, me duele la cabecera y no me puedo creer que esté aquí, en la casa de Freddie Mercury“, dijo Olvera.

La mujer recordó que trabajaba como azafata de planeo el día en que murió el cantante: “Acababa de cumplir 24 abriles y regalo perfectamente ese día, que nos avisaron y nos dijeron la nueva”.

Al igual que ella, el chorreo de seguidores de Queen no cesó a lo espacioso del día. Venidos de Birmingham, del extranjero, de la propia caudal británica, los presentes dejaron sus memorias en forma de fotos, flores o carteles.

Una bisoño mostraba orgullosa su mecenas totalmente tatuado con la icónica imagen del cantante en el concierto de Wembley en 1986. Otros prefirieron dejar claro el mensaje “Todavía te amamos” sobre una bandera polaca, con los nombres de Sonia y Zbyszek.

Si la última casa del líder de Queen se ha convertido en su tumba, eso se debe sobre todo a un enigma, quizá el gran secreto que queda por resolver sobre la vida (o mejor dicho, la crimen) del polifacético cómico.

Freddie Mercury y Mary Austin

Tras su fallecimiento, los restos de Mercury fueron incinerados y su expareja Mary Austin (a quien llamó el “apego de su vida” en la canción ‘Love of my life’) los llevó a un lado que nunca ha hecho notorio.

En 2013, pareció resolverse el enigma. Una pequeña placa aparecida en el cementerio de Kensall Green, en el oeste de Londres, parecía señalar el lado donde sus restos fueron depositados.

El texto de la placa de bronce decía: “En memoria amorosa de Farrokh Bulsara. 5 Sept. 1946 – 24 Nov. 1991” (las fechas de arranque y crimen del cantante) y estaba firmada por “M”, aparentemente en cita a Mary Austin.

Pero solo unas semanas posteriormente de que la prensa británica difundiese ese descubrimiento, la chapa desapareció, sin que se haya vuelto a memorizar de ella.

Como dijo la propia Austin en una entrevista, “él quería que fuese un secreto y así seguirá siéndolo”.

Written by perú despierta

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