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Black Friday: ¿por qué compramos compulsivamente?

Pablo Ruisoto, Universidad Pública de Navarra

Vuelve el Black Friday y, con él, las aglomeraciones de consumidores dispuestos a pelearse por conseguir los mejores descuentos y ofertas. En 2020, Amazon facturó 10 000 dólares por segundo y fue precisamente en ese día cuando alcanzó el récord de ventas.

Este año, las ofertas incluyen, incluso, nuevos productos y servicios de centros de reproducción humana. ¿Cómo explicar estos niveles de consumo? ¿Tenemos suma a las compras? En este artículo cuestionaremos esta idea y revisaremos la importancia del contexto social en nuestros hábitos de consumo: cuánto, qué y cuándo consumimos.

¿Yuxtaposición por las compras?

El problema de comprar en exceso no es nuevo y los intentos de explicarlo como resultado de un trastorno siquiera. En 1915, el psiquiatra Emil Kraepelin lo definió como la “manía por las compras” u “oniomanía”. En 1924, Eugen Bleuler lo redefinió como un “impulso incontrolable por las compras” o “esquizofrenia impulsiva” próximo a la cleptomanía o piromanía. Recientemente, se ha vuelto a redefinir como trastorno adictivo u obsesivo-compulsivo a pesar de no incluirse en los manuales diagnósticos de narración en vigor mental.

Sin duda, la pérdida de control en las compras, que persiste a pesar de sus serias consecuencias para el consumidor, es existente. Sin bloqueo, los límites que separan a los consumidores de aquellos que lo hacen de forma “patológica” no están claros, y su delimitación arbitraria del dictamen perpetúa el mito de que será más hacedero curarse a través de tratamientos psicofarmacológicos.

Es sostener, contribuye a medicalizar un aspecto más de la vida cotidiana, a pesar de que no exista ningún tratamiento psicofarmacológico específico eficaz. Por otra parte, desvía la atención del contexto social en que ocurre.

Para muchos consumidores con o sin problemas, ir de compras funciona como ir a la apoteca, como una organización de afrontamiento para regular nuestro estado psíquico. Por eso, las diferencias entre un consumidor y un consumidor con suma parecen ser más cuantitativas que cualitativas.

Obsesión por las compras, síntomas de un problema social

La pérdida de control en las compras podría considerarse no solo un problema individual, sino el signo de un problema social. La expresión del consumismo, que se caracteriza por la importación o acumulación de fondos y servicios no esenciales, constituye el fin posterior de la pertenencias para avalar el crecimiento constante.

Las marcas compiten por traicionar más y los consumidores por comprar más. Según el economista Victor Lebow, el consumismo se ha convertido en una forma de vida.

Algunos de los factores contextuales que contribuyen a explicar la creciente pérdida de control sobre las compras son los siguientes:

  1. El incremento en la facilidad para comprar por internet y a través de tarjetas de crédito. Esto reduce la dilación entre el impulso o deseo de comprar y la importación. Actualmente, es posible comprar con un solo clic.

  2. Los descuentos, las ofertas y la promociones limitados por tiempo o unidades favorecen la emergencia de la importación porque sobrevaloramos los productos difíciles de conseguir o supuestamente escasos.

  3. Los medios de comunicación de masas y las redes sociales multiplican las oportunidades de compararnos con personas más allá de nuestra esfera de contacto y clase social, aumentando así nuestros deseos.

  4. La publicidad favorece las compras porque sobrevalora fondos materiales innecesarios y genera nuevas micción que se satisfacen mediante el consumo práctico.

  5. Las modas favorecen el consumo, devaluando rápidamente el valía de lo adquirido y reforzando el deseo de comprar nuevos productos.

  6. El narcisismo convierte el consumo compulsivo en un ritual de autocomplacencia dirigido a satisfacer nuestros egos.

  7. Los hábitos de consumo son indicadores de nuestro status, aplauso y prestigio social. Las compras constituyen un medio para mantenernos o acercarnos al status deseado o buscado. Incluso aunque suponga evitar menos o endeudarnos, porque la incapacidad de consumir afectaría a nuestra estima y inspección social.

Esto es importante porque, paradójicamente, se incentiva el consumo a la vez que el poder adquisitivo cada vez es más desigual: Ocho personas ganan más que la medio de la población mundial.

Por otra parte, los costes derivados de maximizar los márgenes de beneficio produciendo más, más rápido y más económico se hacen cada vez más evidentes, tanto en términos de precarización de las condiciones laborales como en términos de formal trastorno medioambiental.

Así, mientras que los niveles de consumo han atrapado máximos históricos tras la pandemia, los problemas de vigor mental además registran cifras récord.

Las compras en una sociedad de consumo

El éxito del Black Friday es un símbolo del éxito del consumismo como forma de vida en la sociedad coetáneo, donde consumimos, reemplazamos y descartamos a un ritmo cada vez maduro y, por lo tanto, insostenible.

La naturaleza irracional, adictiva o compulsiva de las compras, especialmente durante el Black Friday, sería el resultado esperable interiormente del contexto disfuncional de nuestra sociedad de consumo, mientras que un dictamen simplemente inscripción ese patrón de consumo irracional sin explicar por qué ocurre.

Como consecuencia, la reducción de las tasas de compras compulsivas no puede sujetarse al dictamen y tratamiento de los casos individuales, si no que es necesario desempeñarse sobre los determinantes sociales del consumo. No solo adoptando hábitos de consumo éticos, socialmente responsables y sostenibles, sino además de producción, más allá de la búsqueda de la maximización del ganancia de beneficios económicos para empresas privadas.

Necesitamos más ciudadanos informados y participativos en la toma de decisiones que les afectan y menos consumidores pasivos, aturdidos por el marketing y sin control sobre qué, cuánto o cómo se consume o produce.The Conversation

Pablo Ruisoto, Profesor Titular de Psicología, Universidad Pública de Navarra

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el llamativo.

Written by perú despierta

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