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COVID-19 | Agotamiento mental, desmotivación y apatía: ¿Qué es la fatiga pandémica?

La fatiga pandémica nos afecta a todos en mayor o menor medida. Se trata de esa sensación de apatía, desmotivación y agotamiento mental que sufre una persona, cuyo origen recae en el impacto que ha tenido la pandemia de la COVID-19 en la vida de todos.

El médico internista y consejero médico de RPP Noticias, Elmer Huerta, explica que las causas son los cambios que hemos experimentado en nuestro estilo de vida, los confinamientos impuestos en el país, la ansiedad por el miedo a contagiarse, la soledad causada por la falta de contacto y la sobrecarga de noticias enfocadas en desgracias que encontramos en los medios de comunicación.

Nilton Custodio, neurólogo del Instituto Peruano de Neurociencias (IPN), asegura además que la fatiga pandémica es uno de los síntomas más persistentes y debilitantes que afectan a la comunidad en su conjunto desde marzo de este año.

Esta sensación permanente de cansancio puede afectarnos a todos, sin embargo, los más propensos son las personas con mayor riesgo a enfermarse, como por ejemplo los médicos y enfermeras que se encuentran trabajando en primera línea con turnos más prolongados de lo habitual, según explica David Lira Mamani, médico neurólogo director del Instituto Peruano de Neurociencias (IPN).

El médico añade que existen poblaciones de riesgo que pueden desarrollar la fatiga pandémica en su forma grave, como aquellos que sufren de obesidad, hipertensión arterial, diabetes, cáncer y enfermedades que comprometen al sistema inmunológico.

CONSECUENCIAS EN NUESTRAS VIDAS

La fatiga pandémica tiene síntomas físicos y emocionales que se traducen en la incapacidad de las personas que la padecen para rendir a nivel laboral, doméstico y social.

Estas, explica Nilton Custodio, son las consecuencias de pasar los días en confinamiento desde la primera ola, situación que nos forzó a romper todas nuestras rutinas habituales. Ello, sostiene, afectó a las personas desde el punto de vista cognitivo.

Por otro lado, la falta de comunicación social, “el patrón de vida de todo ser humano”, puede desencadenar síntomas de ansiedad y depresión, que si no son atendidos oportunamente, se pueden agravar con el paso del tiempo.

“Quienes han sufrido la enfermedad indirectamente (familiares) o los aislados empezaron a tener problemas relacionados a la preocupación por la salud de las personas cercanas, tristeza porque no los veían, reacciones situacionales con el aislamiento. Empezaron a dormir mal. Se levantaban durante la noche y durante el día estaban cansados, con somnolencia. Eso involucra el cambio de carácter, la irritabilidad, la falta de tolerancia”, añade Custodio.

Esta situación ha llevado, incluso, a que algunas personas padezcan de ataques de pánico o crisis de ansiedad, definidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como sensaciones repentinas de terror sin un peligro aparente, que puede presentar síntomas físicos como latidos rápidos del corazón, dolor en el pecho o en el estómago, dificultad para respirar, debilidad o mareos, calor o escalofríos y transpiración, entre otros.

¿Cómo afrontarla?

La Universidad de California, en Los Ángeles, sugiere aplicar varias rutinas para combatir este exceso de ansiedad y cansancio. En primer lugar, la casa de estudios recomienda comer saludable, practicar ejercicio y establecer una rutina de sueño para tener un descanso sostenido.

“Debemos de tratar de tener una rutina para levantarnos y acostarnos, comer regularmente a la misma hora, hacer deporte de manera regular o ejercicios, tratar de exponernos al sol todos los días, abrir las cortinas y ventilar las habitaciones durante el día”, sostiene el médico David Lira.

Por otro lado, es recomendable limitar el consumo diario de noticias. Lo ideal es una hora al día y se debe procurar recurrir a fuentes confiables que basen su contenido sobre la COVID-19 en ciencia y evidencia.

“Evita sobreexponerte a noticias malas sobre la COVID-19. No consideres las fuentes de redes sociales, pues gran porcentaje de la información que se obtiene es falsa”, sostiene Nilton Custodio.

Para reducir el estrés característico de la fatiga pandémica, lo ideal es procurar realizar actividades que usualmente te calmen, por ejemplo ejercicios de respiración y yoga. Algo importante también será conectarte con las demás personas utilizando la tecnología.

Por último trata de aceptar tus sentimientos y la coyuntura que se vive. Reprimirlos no hará que estos cambien, por lo que si necesitas ayuda no dudes en buscar a un profesional de la salud mental. “Date cuenta que estás viviendo esta pandemia. No te concentres tanto en el mañana porque dejarás de vivir el presente”, dice Huerta.  

NUESTROS PODCAST

¿Sufres de fatiga pandémica? – Conexión

De acuerdo a la OMS, la fatiga pandémica es la sensación de apatía, desmotivación y agotamiento mental que sufre una persona, debido al impacto ocasionado por la pandemia de la COVID-19. Para el sicólogo social, Jorge Yamamoto, las personas que mejor han manejado las restricciones no deben sentir fatiga alguna. Sin embargo aquellas personas que no se adaptaron y siguen esforzándose, para cuidarse y no contagiarse, si podría estar sufriendo de una fatiga pandémica.

Written by perú despierta

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